Leyendas

El Misterio de la Laguna de Busa (Chaucha)

Aunque hay otras lagunas con nombres similares, la de la zona de Chaucha tiene su propia magia. Los comuneros cuentan que la laguna es «brava» y no le gusta que la gente grite cerca de sus orillas. Se dice que si alguien perturba el silencio del páramo, la laguna empieza a llamar a la neblina rápidamente hasta que el visitante pierde el camino. Es el espíritu del agua que exige respeto a su soledad.

La Paila de la Cascada de San Antonio

Cerca del centro poblado, en las pozas profundas que forman las cascadas, los abuelos cuentan que existe una paila de oro que emerge a la superficie solo en días de sol radiante. La leyenda dice que la paila flota como si no tuviera peso, tentando a los caminantes. No obstante, si alguien intenta tocarla, el agua empieza a hervir de repente y el nivel del río sube con furia, obligando a la persona a huir para no ser arrastrada por la corriente.

Las Piedras Caminantes del Pimo

En la zona de Pimo, existen grandes rocas con formas humanas. Los habitantes de Chaucha cuentan que hace siglos, durante una procesión prohibida, los participantes fueron castigados por su falta de fe, quedando convertidos en piedra. Se dice que, durante las noches de luna llena, las rocas cambian de posición o se escuchan susurros de lamento, recordando a los vivos la importancia del respeto a lo sagrado y a la tierra.

La Chola de la Cascada

En las cristalinas caídas de agua que alimentan al río Chaucha, muchos aseguran haber visto a una mujer de belleza sobrenatural, vestida con el traje típico de la chola cuencana, peinando su largo cabello negro con un peine de oro. Según la leyenda, ella aparece al mediodía o en el ocaso. Quien intenta acercarse demasiado queda hechizado por su canto y es llevado a las profundidades de la poza, de donde se dice que emerge días después en un lugar lejano, sin recordar nada de lo sucedido.

El Mayoral de los Páramos

En las zonas altas de la parroquia, los comuneros hablan del «Mayoral», un espíritu vestido con zamarro y poncho de lana de oveja que cabalga un caballo negro de ojos de fuego. Se dice que aparece cuando el ganado se pierde en el páramo. Si el dueño de los animales es una persona trabajadora, el Mayoral arrea las vacas de vuelta al corral durante la noche; pero si el dueño es descuidado, el espíritu las guía hacia los abismos como castigo.

La Mina del Diablo en San Antonio

Cuentan que en el sector de San Antonio existe una entrada a una mina antigua que nunca fue explotada por el hombre. Según la leyenda, el «Tío» (el diablo) es el dueño del lugar y sale cada martes y viernes a la medianoche transformado en un hombre elegante para seducir a los caminantes. Les ofrece riquezas incalculables a cambio de un «contrato» firmado con sangre, pero los sabios del pueblo dicen que el verdadero tesoro de Chaucha es su tierra y que esas minas deben permanecer cerradas para no romper la paz de la montaña.

El Árbol de las Almas de Iberia

En la comunidad de Iberia, existe un árbol centenario que ha sobrevivido a todos los inviernos y deslaves. Los antiguos habitantes de Chaucha aseguran que, durante la época de difuntos, se pueden escuchar susurros que emanan de sus raíces. La leyenda dice que el árbol sirve como un portal o «correo» entre los vivos y los muertos: si dejas un mensaje escrito en una hoja cerca de su tronco, el viento de la montaña se lo lleva a tus seres queridos que ya partieron.

La Procesión de las Luces de Angas

Se cuenta que en noches de neblina cerrada, se ha visto una fila de luces pequeñas subir desde el río hacia el cementerio de la comunidad de Angas. No son linternas de hombres, sino una procesión de almas que salen a bendecir los campos de cultivo para que la helada no dañe las siembras. Los vecinos de Chaucha saben que cuando ven estas luces, no deben salir de sus casas ni mirar por la ventana, sino rezar en silencio por la prosperidad de la parroquia.

El Jinete de la Niebla

Debido a que Chaucha es una zona de constantes brumas, los arrieros antiguos contaban la historia de un jinete que cabalga sobre un caballo blanco por los antiguos senderos que conectan con la Costa. Se dice que el jinete ayuda a los viajeros que han perdido el rumbo debido a la falta de visibilidad, guiándolos hasta las luces del pueblo para luego desvanecerse en el aire justo antes de entrar al centro parroquial.

La Dama de la Niebla de Angas

En el sector de Angas, cuando la neblina baja tanto que oculta los caminos, los viajeros dicen haber visto a una mujer caminando silenciosamente con una antorcha que nunca se apaga. Ella no habla, pero su presencia infunde una extraña calma. Se cree que es el espíritu de una antigua curandera de Chaucha que sigue recorriendo los senderos para proteger a quienes transitan por los páramos en medio del mal clima.

Los Gigantes de Piedra de Soldados

En la entrada hacia Chaucha, por el sector de Soldados, existen formaciones rocosas inmensas. La leyenda local dice que estos no son piedras, sino antiguos guerreros que custodiaban el paso desde la sierra hacia la costa. Fueron convertidos en piedra por la fuerza de los cerros para que vigilen eternamente la entrada a la parroquia, protegiendo a sus habitantes de las malas energías.

La Guaca de la «Luz Caliente»

En los alrededores del centro parroquial, los abuelos cuentan que en las noches más oscuras de agosto, se pueden ver llamas azules o amarillas que brotan del suelo. Dicen que es la «guaca que respira». La leyenda advierte que si decides cavar, la tierra empezará a oler a azufre y a lanzar un aire frío; si sientes miedo, la guaca se «profundiza» y desaparece. Solo aquel que va con una moneda de plata en la boca y sin ambición, puede lograr que la olla de barro con oro suba a la superficie.

 El Encanto de la Piedra de la Olla

Existe en los senderos de Chaucha una formación rocosa que tiene el hueco perfecto de una vasija. Se dice que es una guaca encantada que perteneció a los antiguos caciques de la zona. Muchos han intentado picar la piedra para sacar el tesoro, pero la leyenda dice que la piedra «sangra» agua roja y que, al día siguiente, todas las herramientas de quienes intentaron profanarla aparecen oxidadas o rotas, como una advertencia de que ese oro pertenece a la tierra y no a los hombres.

Dato Curioso: «En la cultura popular de Azuay, se cree que las guacas ‘se mueven’ y solo se dejan encontrar por quienes ellas eligen.»

Advertencia Mística: «Muchos buscadores de tesoros han recorrido Chaucha, pero los verdaderos tesoros de nuestra parroquia siguen siendo su gente, su agua y sus montañas.»

Tradiciones

 

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